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¿Por qué gestionar en base a datos?

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La pregunta es entonces, ¿Qué gano yo, como docente, tomando decisiones en base a

datos? ¿Por qué no hacer un plan de acciones en base a la experiencia y la intuición?  

Hacer un plan en base a experiencia e intuición es posible y es lo que comúnmente se hace, pero no será tan efectivo y eficaz como hacerlo en base a datos. Cuando incorporas los datos, puedes tomar decisiones más precisas, más focalizadas, utilizando menos recursos, y con más certeza, ahorrándote así algunos tropiezos y tiempo, lo que te permitirá destinar más horas de trabajo a las tareas que realmente tienen importancia.  

Por ejemplo, tienes una sala de 30 o 40 estudiantes, y puedes notar que hay algunos que no participan. Pero, ¿cuál es la probabilidad de que los conozcas a todos y que sepas con

certeza sus necesidades, sus problemas, por qué no asisten o por qué no participan? Por lo

general, te preocupas de algunos de ellos, los invitas a participar, pero no sabes quién es el

que más lo necesita, quién necesita participar más, quién necesita motivarse, quién necesita entender mejor los contenidos y quien necesita ayuda externa. Tampoco sabes qué estrategia es la más efectiva para cada uno de ellos.  

Es por esto que tener información es necesario para apoyar el éxito de estos estudiantes.   Necesitas tener información confiable y oportuna para tener claridad de las prioridades, así como de las razones de la necesidad de orientación y apoyo de un estudiante.  

Además, muchas veces lo que les ocurre no depende de ti como docente, y en esos casos, es mejor que se preocupen otros del problema.   

Los datos que levantamos a través de un seguimiento bien planificado nos permiten hacer análisis que apunten a la toma de decisiones por parte de quienes apoyan a los estudiantes. Principalmente los docentes, pero también tutores, coordinadores y los equipos de apoyo estudiantil.  

¿Qué tipo de análisis es necesario hacer con la información para gestionar a mis estudiantes? 

La información que se requiere levantar, analizar y disponer para apoyar el logro del éxito estudiantil puede variar, pero al menos sabemos que, dadas las causas de la deserción, es importante conocer: los antecedentes personales, los intereses personales, los resultados en sus estudios (notas, cursos aprobados, tiempos), su participación, asistencia y avance en sus cursos y su estado emocional, entre otros factores.  

Muchas veces la data está disponible pero no se encuentra bien diseñada para la toma de decisiones o para responder las inquietudes de los docentes. Una de las fuentes más relevantes son los LMS, que contienen información sobre participación, actividad, notas, últimos accesos, etc.  

Los análisis más relevantes son los necesarios para responder las preguntas de los docentes acerca de los estudiantes en riesgo. Por ejemplo, ¿quiénes de mis estudiantes están en riesgo?, ¿a quiénes debería atender más?, o ¿a quiénes debería llamar? 

En los tableros de la imagen podemos observar la información de un curso. En estos se presentan los siguientes datos; cuántos estudiantes están en riesgo, cuántos se encuentran atrasados y cuantos se encuentran con notas bajo 4. Además de una lista de estudiantes con su progreso individual.  

Hay muchas formas de analizar la información y presentarla, pero es fundamental que los usuarios o tomadores de decisiones sean quienes diseñan la información, para que realmente impacte en sus comportamientos. Por ejemplo, no todos los paneles sirven a un coordinador de carrera, este usuario necesita un panel que muestre una imagen global de sus estudiantes, por carrera, que pueda ver la participación de los distintos cursos en comparación y la actividad de los docentes.  

Como docentes, tenemos la facultad de preguntar y levantar todo tipo de información

acerca del proceso de aprendizaje y la trayectoria educativa de nuestros estudiantes. Es muy relevante pensar detenidamente antes de levantar la información, para tener claridad de cuál es el objetivo de hacerlo, tomando en cuenta que mientras más enfocado y sencillo sea el seguimiento al estudiante, más probabilidades de éxito tendremos.  

Consideremos primero que, en un entorno en línea, la complejidad del sistema o los factores de comportamiento, pueden afectar el compromiso de los estudiantes.  Por contraparte, intervenciones como recordatorios o alertas, pueden aumentar significativamente el compromiso de los estudiantes al completar tareas académicas y mejorar su rendimiento académico.  

Esto es particularmente importante entre los estudiantes que cursan el primer año académico, puesto que a menudo tienen mayores dificultades con la administración del tiempo, la priorización de las tareas asignadas por el docente y las técnicas de estudio que se adecuen a su estilo de aprendizaje. 

Una técnica simple y muy útil son los “empujones”. Los “empujones” son una técnica utilizada para poder cambiar pequeñas conductas en los estudiantes, con la finalidad de ayudarlos a organizar sus tareas y tiempos. Por ejemplo, un recordatorio de una actividad que está a punto de vencer. El concepto de “empujón” está relacionado con cómo el mensaje correcto, en el momento adecuado, puede motivar a las personas a tomar decisiones que los conduzcan al éxito. Aplicado a la educación superior, un “empujón” ayuda a los estudiantes a construir una mentalidad de crecimiento, a desarrollar el sentido de pertenencia en la institución y a alcanzar sus metas académicas, brindándoles la ayuda necesaria en el momento preciso. Se busca que el estudiante perciba sus áreas de oportunidad como algo común y transitorio, y que entiendan que estos desafíos forman parte del camino hacia el grado universitario. Los “empujones” son usados con el fin de avisar, recordar o influir en el comportamiento y en la toma de decisiones de los estudiantes, a través del refuerzo positivo y las sugerencias indirectas. Buscan orientar la conducta, incentivando la autoconciencia y la racionalidad de los sujetos. 

¿Cómo las intervenciones o “empujones” afectan los resultados de aprendizaje?  

Las investigaciones han mostrado que, mediante recordatorios enviados como estímulos, pueden ocurrir cambios en el comportamiento y en los patrones de estudio, como ingresar diariamente a la plataforma. Por ejemplo, estudiantes que han recibido este tipo de estímulos han mostrado un aumento del estudio durante los fines de semana y cambios de horarios de estudio en los días de semana.  

Para que sea considerado como un “empujón”, la intervención debe ser sencilla y clara. Los empujones se destacan por dos atractivos principales: En primer lugar, promueven la autonomía del estudiante, haciendo que tomen acción. En segundo lugar, reducen los errores o sesgos en la toma de decisiones, llevándolos en la dirección correcta y manteniendo siempre la libertad de elección final a juicio o criterio del estudiante.

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